EL RETIRO DE LOS MÉDICOS, CON PRONÓSTICO RESERVADO


Nota de opinión del Dr. Roberto Souto

Un importante sector de la sociedad argentina presume aún que los médicos vivimos en un mundo de privilegios, pese a que a todas luces el profesional de la salud es, mayoritariamente, un trabajador como cualquier otro, más allá de títulos y especializaciones.

Sería ocioso enumerar las dificultades que debemos atravesar los médicos en nuestro quehacer y vivir cotidiano, donde cada vez más nos vemos obligados a estar la mayor parte del día y de los días fuera de nuestros hogares para poder acceder al sustento básico.

Pero, a esta altura, la vida profesional activa del médico, aunque suene irrisorio y hasta contradictorio, tiene mucho menos incertidumbre que la etapa que le espera al momento de acceder a la jubilación y pasar a integrar el segmento de los “pasivos”, especialmente en la provincia de Buenos Aires, uno de los distritos más ricos del país.
Un ejemplo sintético, contundente, irrefutable: con 35 años de aporte a la Caja de Previsión y Seguro Médico, en la provincia de Buenos Aires nos jubilamos con un haber promedio de 25 mil pesos, mientras que la pensiones ascienden a la “friolera” de 18 mil.

Así es. Y en esto dicha Caja tiene la porción de responsabilidad más amplia. Del total facturado por cada profesional –médico de cabecera- en el sector privado, ese organismo, por un convenio con el INSSJP, recibe automáticamente el 5 por ciento. Pero en lugar de aumentar la jubilación, aumenta el capital de la Caja, que debería ser uno de los más acérrimos defensores de los médicos. Y si el profesional se enferma gravemente, la Caja le paga solamente 23 mil pesos durante 24 meses.

Desde hace dos años venimos teniendo aumentos escalonados de la cuota de aporte fijo a la Caja, que, por otra parte, tiene un superávit de…2.751.702.727 pesos! ¿No sería lógico que los montos de nuestras jubilaciones y pensiones sean duplicados como mínimo?

También en este complicado marco nos preguntamos qué inversiones hizo la Caja, cuánto rinden esos eventuales emprendimientos y adónde van a parar esos presuntos réditos.

Como si esto fuera poco, en el mes de marzo la cuota fija de aporte se eleva 500 pesos, y entonces pagaremos 5.502,50 pesos (los mayores de 30 años). A todas luces antes y ahora el aumento de la cuota ha superado cualquier arreglo paritario en las instituciones públicas y privadas.

No debemos olvidar, además, que hay más de 40 por ciento de los médicos que trabajan en la provincia de Buenos Aires con contratos directos de clínicas y sanatorios que les pagan en forma directa sin matrícula ni retenciones.
Por eso ha llegado el momento de hacer algo, que debemos decidir entre todos para que los médicos tengamos los derechos y las representaciones que nos asisten. En esa dirección, trabajemos unidos y salvemos nuestra profesión, que en este y otros aspectos sin dudas tiene un pronóstico reservado.