APPAMIA, AL FRENTE DE LA PREVENCIÓN Y LOS RECLAMOS


El 3 de marzo de 2020 la Argentina presentó el primer caso de una nueva enfermedad causada por un virus hasta hace días desconocido para el mundo, producido por el denominado Sars-CoV2, designada enfermedad por Covid-19 y mundialmente conocida como “coronavirus”.

Tras ser catalogada pandemia por la OMS, al 19 de marzo la Argentina había presentado 182 casos y se anunció una estricta cuarentena para la prevención de los contagios.

Ese mismo día, previo al anuncio oficial, las autoridades de APPAMIA decidieron que el personal realice inmediatamente actividades por teletrabajo, y que los secretarios del núcleo Consejo se reunirían todos los días por teleconferencia y otros medios de comunicación virtuales, con el fin de monitorear y dirigir los trabajos del gremio.

Dentro de las actividades de lo que se denominó “Comité de Crisis” (COMCRI) se realizaron esfuerzos extraordinarios para el Sindicato en el cuidado de la salud de los trabajadores del PAMI, la compra de EPP (elementos de protección personal) para los empleados de la DAMNPyP, procedimientos de cuidado en el trabajo y entrenamiento y capacitación en el uso adecuado de los EPP, tutoriales, videos y protocolos confeccionados por nuestra Escuela de Capacitación.
Desde el inicio de la pandemia el COMCRI tomó todas esas resoluciones convencido de que son recomendables para mitigar el riesgo de contagio, ya que existen sólidas evidencias que demuestran, en virtud de las características del trabajo de los profesionales de la Salud y por sus niveles de exposición, que se ven incrementados los riesgos de contraer la infección por COVID-19.

En ese marco, se solicitó al PAMI “con carácter urgente e insustituible la provisión de EPP para todo el personal de la salud y auxiliares (médicos, enfermeros, camilleros, choferes, mucamas, maestranza, etc.) que prestan servicios para el Instituto, sea en establecimientos propios como en consultorios descentralizados a cargo de médicos y odontólogos de cabecera, de la Dirección de Asistencia No Programada y Programada y demás servicios del Instituto”.
Los EPP son elementos de vestimenta para ser usados por el personal de salud de manera única o combinada, para crear una barrera entre el paciente, el ambiente o un objeto.

La lista solicitada incluyó guantes, batas, delantal impermeable, gafas o escudo facial (protección ocular), mascarillas y respiradores con filtro de partículas (protección nasal y bucal) con filtro de partículas (N95 o FFP2), elementos de hisopado, tubos de resguardo de muestra, alcohol en gel, toallas y cubrecamillas descartables.

Y se advirtió que “de no contar con dichos elementos, lejos de poder brindar los servicios que la salud exige, los profesionales y personal auxiliar se pueden convertir en victimas infectadas, y por lo tanto más pacientes y menos médicos para atender la pandemia referida”.
Las peticiones siguieron sucediéndose periódicamente, a medida que la enfermedad avanzó y afectó transversalmente a toda la sociedad.
Pero es nuestra obligación ratificar que más allá de las respuestas y las soluciones recibidas nuestros pedidos siguen vigentes, porque nada es suficiente para la preservación ante este virus implacable.

Y las reclamaciones contemplan al mismo tiempo los reconocimientos, incluidos los económicos y en todos los niveles, para los miles que desde el área de la salud protegen la salud de millones.

Por ello el mensaje de APPAMIA es la confirmación, una vez más, de su compromiso permanente para lograr los objetivos, especialmente en esta era de pandemia, que signifiquen no solo un merecimiento sino un estricto e irrefutable acto de justicia.

 

CONSEJO DIRECTIVO